sábado, 13 de octubre de 2018

GESTIÓN DE PERSONAS

Cada persona llega por su camino a la casa. Ni mejor ni peor, el suyo.
Hablaba esta semana con una amiga, que me recordó lo que yo pensaba hace años del departamento de recursos humanos, RRHH. 

Cuando empecé, pensaba que recursos humanos era el departamento que se encargaba de facilitar la vida de las personas. RRHH era la parte de la empresa que nos veía como eso, humanos, con nuestras necesidades humanas, y era el encargado de cuidarnos. 

 Tras el paso por distintas empresas desde los 17 años me he dado cuenta que somos simplemente un número (ahora que lo veo llevo más años currando que sin hacerlo ja,ja,ja... ) Lo dicho, en casi 20 años, he aprehendido que recursos humanos es a las personas lo que recursos materiales a los objetos. Una parte de la organización que se encarga con los proveedores de conseguir lo que requiere para que el producto final llegue al cliente, y el afecto y la empatía, no es algo que se tenga con los proveedores. 

Tengo tan aprehendido esto, que cuando mi amiga me dijo RRHH debía velar por las personas fue como un golpe en el estómago. Y tiene razón. Pero el término está tan viciado, que me pasara a llamarse GESTIÓN DE PERSONAS 

Gestión de personas, de sus emociones, de sus intereses, de sus anhelos, de su PRODUCTIVIDAD, ojo!!! que soy la primera que curra y quiere que los demás curren. Pero quiero que saquen el trabajo adelante con el mayor nivel de excelencia, y eso, en mi opinión, no se consigue con café para todos. 

Sería como pensar que por cada curso de un colegio hubiera un uniforme, con las mismas medidas exactas. El mismo tiro de pantalón, la misma cintura, la misma camisa, y las mismas mangas. Y además, pretender que todos los niños y niñas tuviesen que estar perfectos llevando ese uniforme. Pretender que al alto no le quedaran los pantalones pesqueros por las pantorrillas ni las mangas por los codos. Que el bajo no lo arrastrara. Que la cintura no quedara apretada marcando tripa en quienes no les cierra el botón, ni se le cayeran los pantalones a los más delgados. 

No valemos para lo mismo. No lo conseguimos igual. Hay personas con una gran oratoria, otras son innovadoras viendo constantemente áreas de mejora, otras son capaces de memorizar hasta la última cara y nombre, otras tienen un gran don de gentes, otras tienen visión estratégica,.... unas necesitan muchas horas sentadas en un despacho sin que las molesten para producir. Otras, necesitan como el aire moverse y salir para crear. Uno quiere tener vacaciones en los puentes, otro ir a congresos. Uno quiere menos tareas y responsabilidad, el otro cada vez necesita más, como el fuego la leña. Uno quiere más dinero, el otro poder conciliar. Unos prefieren algo tranquilo, otros algo que les apasione y les rete cada día.

Por supuesto, todo lo anterior no es excluyente entre sí. Pero si tuvieramos que elegir cuatro, seguramente nuestras respuestas serían diferentes. 

Ojalá vea algún día una Gestión de Personas. Que entienda las necesidades de las personas que trabajan para esa empresa como yo veo las necesidades de mis clientes, y se ponga en disposición de facilitar al máximo las condiciones para que las personas que trabajan en esa empresa lo den todo por ella y sus clientes.

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